Estabilidad. Nuestra respuesta a la inestabilidad global.
«Nuestro plan estratégico Ambition 2025 se centra tanto en la excelencia en materia de inversión como en la solidez, la seguridad y la resiliencia que caracterizan a nuestro Grupo.

El refuerzo de nuestras iniciativas como actor responsable constituye también una de nuestras prioridades y hemos creado una nueva fundación filantrópica. Queremos estar al servicio del bien común y ser un ejemplo para las generaciones actuales y futuras.»

— Renaud de Planta, Socio principal

Pictet, una fortaleza para sus clientes

La pandemia de Covid-19 ha conmocionado al mundo entero y sus efectos se reflejan en todos los aspectos de nuestra vida diaria. A lo largo de sus 215 años de existencia, Pictet ha logrado sortear las numerosas crisis económicas y las convulsiones sociales y políticas que han marcado la historia.

Esta resiliencia se debe en gran parte a su modelo de gobernanza, establecido hace más de dos siglos, una sociedad colectiva dirigida actualmente por siete socios. Los socios de Pictet, que son a la vez propietarios y administradores, permanecen en el cargo una media de 20 a 25 años, lo que les permite pensar y tomar decisiones con una perspectiva de varios decenios, no solo de unos cuantos meses.

Este modelo de negocio, concebido para ser una fortaleza para sus clientes, demuestra su valía en los períodos de inestabilidad e incertidumbre.

Esta capacidad de privilegiar la reflexión y el desarrollo a largo plazo va acompañada de una independencia financiera a toda prueba, que ha permitido siempre al grupo Pictet llevar a cabo su estrategia libremente, sin estar sometido a presiones externas. Es la razón por la cual Pictet ha concedido siempre la mayor importancia a la solidez de su balance. El Grupo dispone de un excedente de capital con respecto a los niveles exigidos por la legislación suiza e internacional, así como de unos activos de primera calidad y excelente liquidez, por lo que le han otorgado las calificaciones más elevadas posibles.

Este modelo de negocio, concebido para ser una fortaleza para sus clientes, demuestra su valía en los períodos de inestabilidad e incertidumbre. Está respaldado por un enfoque riguroso en materia de gestión de riesgos, basado en una cultura corporativa muy antigua, que hace que los socios sean especialmente sensibles a las consecuencias de sus decisiones. Por otra parte, este modelo no se centra en la búsqueda de beneficios inmediatos, sino en las necesidades de los clientes a largo plazo.

Por último, ser una fortaleza significa para el Grupo la voluntad de continuar desarrollándose a un ritmo controlado, mediante un crecimiento orgánico, lo que permite asegurar una mejor cohesión de la cultura empresarial, una mayor estabilidad de los equipos y, por consiguiente, un mejor seguimiento de los servicios que presta a sus clientes.