Preámbulo

Los criterios ASG [ambientales, sociales y de gobierno corporativo] no constituyen una nueva clase activos, sino una nueva lente a través de la cual pueden analizarse las inversiones. Por lo tanto, comenta Eric Borremans, director de ASG de Pictet Asset Management, para elaborar una estrategia adecuada para cada cliente, los gestores de carteras deben equilibrar los requisitos ASG con las consideraciones tradicionales de riesgo y remuneración.

Los gestores de activos de todo el mundo han observado una aceleración de la demanda de fondos ASG, sobre todo por parte de instituciones. No obstante, sigue habiendo cierta confusión sobre lo que conlleva esta estrategia. “La consideración de los criterios ASG es una técnica para enriquecer el análisis tradicional,” explica Eric Borremans, añadiendo que resulta engañoso pensar en términos de “cumplimiento ASG”.

Interview

Criterios ASG vistos como un espectro: un enfoque global

Considerando ejemplos extremos, los gestores de activos pueden escoger entre proveedores de energías renovables con un buen gobierno corporativo y empresas que explotan centrales térmicas de carbón. Las primeras representan lo que el Sr. Borremans denomina una “inversión temática” con oportunidades de crecimiento superiores y efectos positivos en el medio ambiente.  

Las segundas presentan un mayor riesgo debido a preocupaciones relacionadas con la contaminación y los costes crecientes de las emisiones de C02. Aunque aparentemente deberían quedar excluidas, tienen en realidad un gran margen de mejora y pueden llegar a ser una buena oportunidad de inversión, siempre y cuando la empresa en cuestión invierta en fuentes alternativas y más limpias de producción de energía, dando lugar a una reducción progresiva de las emisiones de gases de efecto invernadero. Algunos inversores pueden poner en tela de juicio tal enfoque, pero hay que reconocer que tiene un potencial de ganancias sustanciales, tanto desde el punto de vista medioambiental como financiero.

Entre los dos extremos del espectro está un enfoque “best-in-class” que procura invertir en empresas que se hallan a la vanguardia de la sostenibilidad frente a sus homólogas, en sectores tales como utilities, fabricantes de automóviles, bancos, productores de alimentos, entre otros. No se trata tanto de lo que hacen las empresas, sino de cómo se comportan respecto a sus accionistas, empleados, comunidades locales, proveedores y otras partes interesadas. 
 

Lente sofisticada asg: más allá de los parámetros financieros

Así pues, el componente ASG añade un aspecto adicional a las consideraciones tradicionales de riesgo y remuneración. Por ejemplo, las utilities se han considerado habitualmente unos componentes útiles de las estrategias de inversión defensivas. Sin embargo, el uso de una lente ASG demuestra de algunos actores son menos seguros que otros. Por otra parte, las empresas con firmes políticas ASG podrían ofrecer notables oportunidades de crecimiento a largo plazo, a medida que avanzamos hacia una economía “verde”. “Como hay diferentes matices de riesgo, los gestores de carteras tienen que ser aún más cuidadosos en lo que respecta a los análisis que sustentan sus  opiniones. Las empresas son algo más que una suma de operaciones financieras”, observa el Sr. Borremans. 

taxonomía ASG para una interpretación común

En este contexto, el sector de la inversión se ha adelantado a los reguladores, respondiendo a la demanda de los mercados de un mayor enfoque en criterios ASG. Sin embargo, el mercado no ha logrado acordar definiciones comunes. Está llegando ayuda de la Comisión Europea, que está elaborando actualmente una taxonomía verde, que clasificará las actividades económicas “respetuosas con el medio ambiente” para guiar a los gestores de carteras y sus clientes. 

“Una taxonomía es esencial a cada nivel, pues permitirá que las empresas tengan un mejor acceso a los mercados de capitales para financiar sus actividades verdes,” dice el Sr. Borremans. Sin embargo, es una tarea compleja, y hay que encontrar un delicado equilibrio. Si los umbrales son demasiado exigentes, entonces habrá demasiados inversores interesados en muy pocos activos, lo que podría crear una burbuja. Pero si las definiciones son demasiado imprecisas, esto carecería de sentido y todo el proceso podría convertirse en una enorme máquina de “lavado verde” (greenwashing). 

Todavía es pronto, ya que solo un 5-10% de las inversiones mundiales podrían clasificarse como verdes o sostenibles. Los clientes tienen diferentes niveles de entusiasmo por las estrategias ASG, de la misma manera que varían sus apetitos de riesgo/rentabilidad. Pero esto está cambiando y el gestor de activos moderno tiene que entender cómo se entrelazan estas preferencias para conseguir rentabilidades realmente sostenibles y la fidelidad de sus clientes.
 

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