Para una familia asiática, gestionar el patrimonio a través de un family office es una forma de mantener el control de la toma de decisiones, obteniendo a la vez asesoramiento externo. La familia de Weiling Chua, de Singapur, obtuvo su fortuna gracias a las operaciones de su padre en el sector inmobiliario. En la actualidad, es la consejera delegada de su family office, One Hill Capital. «Asia está despertando al concepto de las estructuras del fideicomiso familiar y family office», afirma.

Cada vez más familias asiáticas recurren a family offices

Weiling Chua*, consejera delegada del family office de la familia Chua en Singapur, afirma que cada vez más familias del país —especialmente las segundas generaciones— recurren a family offices, no solo para asegurarse la idoneidad de los procesos de inversión y la rendición de cuentas, sino también para ayudarles con aspectos como la filantropía.

Weiling Chua es la consejera delegada de One Hill Capital, un family office único filial del Grupo Ho Bee. Se encarga de determinar el rumbo de la inversión estratégica y el plan operativo general de la familia.

«Las familias desean institucionalizar sus procesos de inversión y asumir un papel más activo en su toma de decisiones». Destaca que las segundas generaciones parecen ser especialmente receptivas al uso de un family office, porque «están más expuestas y mejor informadas; son conscientes de la importancia de contar con unos proceses de inversión y una rendición de cuentas adecuados».

De este modo, el carácter patriarcal tradicional de algunas familias asiáticas se está reduciendo y poniéndose al día. «Las familias asiáticas viven una fase de transición», comenta Chua. «Los patriarcas están en la edad en que están listos para transmitir sus negocios a la generación más joven, por lo que piensan en la conservación del patrimonio y la administración familiar».

«Las familias desean institucionalizar sus procesos de inversión y asumir un papel más activo en su toma de decisiones»

En Singapur, los family offices son un concepto bastante nuevo

En Singapur, país natal de Chua, el concepto de family office es bastante nuevo. Tradicionalmente, las familias «confiaban en sus gestores de relaciones como gestores de cartera». Sin embargo, «con el tiempo, estas familias son cada vez más sofisticadas y pueden adoptar un papel más activo y trabajar junto con un asesor externo para que les ayude con su asignación estratégica de activos».

Y piensa que esto mismo está sucediendo en toda la región, donde las familias están probando los nuevos instrumentos disponibles. «En Singapur, las familias sopesan ahora la constitución de un family office».

Chua explica cómo las familias no tienen por qué asumir la responsabilidad de las decisiones de inversión por sí mismas y pueden externalizar algunas de esas decisiones a uno o varios inversores institucionales. «Hay familias que asignan sus activos a varios bancos privados y les dejan competir como en una “carrera de caballos”, mientras que otras familias trabajan estrechamente con un director de inversiones externalizado y consolidan sus activos en un depositario global». Según este último modelo, se nombra a un tercero para que gestione parte o la totalidad de una cartera. Puede hacerse en el marco de un servicio de custodia global, que abarca la salvaguarda de activos o independientemente de dicho servicio.

«Para nosotros, donar es un valor muy importante y apreciado que deseamos mantener, ya que nos lo transmitió nuestra difunta abuela»

El family office debe tener en cuenta los valores

«En el proceso de creación del family office, mantuvimos numerosas conversaciones sobre nuestros valores como familia. Nos dimos cuenta de que la educación, la sanidad y las donaciones son valores importantes para nosotros. El family office financia la educación de los beneficiarios hasta el primer título universitario y se ocupa de su salud mediante cobertura sanitaria integral. Hemos de asegurarnos de que el family office genera suficiente flujo de efectivo para financiar todo ello».

Sin embargo, contribuir al bien colectivo no es algo que deba terminar en la familia. Chua cree que la filantropía también puede gestionarse a través del family office.

«Para nosotros, «donar es un valor muy importante y apreciado que deseamos mantener, ya que nos lo transmitió nuestra difunta abuela». La familia de Chua creó una fundación benéfica hace más de tres años, en memoria de la difunta abuela de Chua, y aceptaron sugerencias sobre cuáles debían ser sus objetivos. «Estudiamos en profundidad el panorama benéfico para descubrir las diferentes necesidades de Singapur. Nos llevó más de un año encontrar cuáles son algunas de las causas con déficit de financiación a las que puede contribuir la fundación y dar un enfoque a la fundación. Donar dinero no es tan fácil como parece: hay que asegurarse de que las donaciones surten efecto». Su familia eligió dos ámbitos a los que querían contribuir: la atención a las personas mayores y las necesidades especiales. La idea era impulsar a organizaciones que operan en estos ámbitos, ofreciéndoles financiación inicial para nuevos proyectos.

Una ventaja adicional para Chua es que esta filantropía aúna a toda su familia: «nos aseguramos de que toda la familia participa en la Fundación Chua, porque es una buena manera de interactuar y mantener unida a la siguiente generación».