Tres emprendedores británicos han creado el primer mercado «peer-to-peer» del mundo con garantía de seguro, para alquilar prácticamente cualquier cosa, llevando la economía colaborativa a cámaras, proyectores, equipos para discotecas, drones, jacuzzis, kayaks y mucho más.

«Si tienes una idea comercial, intenta validarla con la menor cantidad de trabajo posible. Proporcionar un producto mínimo viable con las características justas para atraer a los primeros clientes conseguirá su feedback, que contribuirá a mejorar tu idea para un mercado mayor. No empieces gastando una gran cantidad de dinero en marketing. La auténtica validación de los grandes productos es no tener que convencer a tus primeros clientes. Si tienes que pagar, probablemente no estés resolviendo un problema lo bastante grande.»

― Chaz Englander, Jefe Ejecutivo, Fat Llama

¿Realmente necesita cada uno su propio taladro, o simplemente deberían tomarlo prestado?

El consumo masivo se ha vuelto una queja común en la vida moderna, pues los consumidores son cada vez más de la opinión de que tienen que adquirir los últimos artilugios o dispositivos, actualizar sus móviles con frecuencia y comprar coches que por término medio apenas usan un 4% del día. A lo largo de nuestra vida, acumulamos una gran cantidad de bienes totalmente infrautilizados, mientras que la gente que podría usar esos artículos no tiene acceso a ellos.

Pero la economía colaborativa crece año tras año, proporcionando Airbnb una plataforma para que los propietarios de viviendas alquilen alojamiento a viajeros más barato que los hoteles. Zipcar permite que sus miembros alquilen vehículos por horas, y eBay proporciona un mercado online en el que los usuarios pueden vender fácilmente sus bienes. Uber es otra plataforma que permite que los propietarios de vehículos transporten a otras personas por la ciudad – a menudo por un coste inferior al de un taxi.

Fat Llama es uno de los últimos negocios online en adherirse a la economía colaborativa, creando un mercado en el que los usuarios pueden alquilar prácticamente cualquier cosa, ahorrando dinero y permitiendo que la gente ‘libere valor’ al compartir bienes que usa poco. Brian Chesky, cofundador de Airbnb, señaló una vez que en América había 80 millones de taladros eléctricos que se usan una media de 13 minutos. «¿Realmente necesita cada uno su propio taladro?», se preguntaba.

Los tres fundadores de Fat Llama tuvieron la misma idea cuando trabajaban en su plan de negocio original de crear una empresa de escritorios compartidos alquilando oficinas, reformándolas y subarrendando los escritorios. «Nos dimos cuenta de que estábamos comprando herramientas, taladros, escaleras y equipos de decoración que no podíamos vender una vez terminada una oficina», afirma Chaz Englander, consejero delegado. «Probablemente podríamos haber encontrado esos artículos en el mismo edificio de la oficina, pero no había modo de alquilarlos a sus propietarios – y así es como empezó Fat Llama.»

El plan consistía en conectar a personas que necesitan cosas con otras del vecindario que las tienen para prestar. Al incluir sus pertenencias en el sitio web de Fat Llama, los propietarios podían ganar algo de dinero y los arrendatarios evitarse el coste de comprar. Y si ambas partes vivían cerca, el préstamo podía hacerse con rapidez, fuera del horario comercial de las tiendas de alquiler.

«Crearía un mundo en el que la gente no tenga que ser propietaria de todo»

Un mercado online con una garantía respaldada por un seguro

Los tres cofundadores se conocieron en la escuela y la universidad, y se unieron en 2014 en lo que se conocía como el Silicon Roundabout al este de Londres. Chaz Englander había estudiado contabilidad y finanzas, habiendo querido involucrarse en start-ups desde muy joven. Rosie Dallas, diseñadora gráfica, es la directora de operaciones, encargada de la operativa diaria. Y Owen Turner-Major, director tecnológico, proviene de un entorno de software  y construyó toda la plataforma a partir de cero a mediados de 2016.

Otros habían tratado de crear negocios similares en el pasado, pero la propuesta única de Fat Llama era que cualquier artículo prestado con su plan estuviera cubierto frente a pérdida, daño o robo hasta 25.000 £ mediante una garantía respaldada por un seguro. Llevó tiempo organizarlo, porque las aseguradoras no estaban familiarizadas con la economía colaborativa y les resultaba difícil cuantificar los riesgos. Pero ofrece a los potenciales prestamistas una importante tranquilidad si alquilan artículos valiosos.

«Las compañías asegurarán cualquier cosa si las cifras tienen sentido y pueden ver que ganarán dinero", afirma Chaz. "Los tres nos convertimos en miniexpertos en seguros para convencerlas de que sería rentable, mientras que Owen creó un algoritmo que podía evaluar el riesgo de los clientes individuales por su comportamiento en nuestro sitio web. Funcionó, y como aprende de los errores solo puede mejorar – y convenció a una aseguradora para que nos aceptara.»

«Si alquilas una cámara profesional, es probable que seas fotógrafo/a y la alquiles a otro fotógrafo»

Una relación «peer-to-peer» asegura un mayor sentido de la responsabilidad

En la práctica, la experiencia de Fat Llama ha sido que el riesgo es muy bajo, quizás uno de cada diez mil alquileres sale mal. Los cofundadores lo atribuyen a la naturaleza entre pares de la operación: ambas partes se reúnen para entregarse los artículos, lo que crea un vínculo entre ellas.

«A menudo, las dos personas tienen un interés compartido: por ejemplo, si alquilas una cámara profesional, es probable que seas fotógrafo/a y la alquiles a otro fotógrafo. Como arrendatario, estrechas la mano del prestamista, le miras a los ojos y te sientes responsable de cuidar su artículo y de devolverlo en buen estado. El alquiler de vehículos entre pares en EE.UU. demuestra el mismo fenómeno: sus ratios de reclamaciones al seguro son mucho mejores que los de empresas de alquiler como Hertz y Avis.»

Los cofundadores siempre quisieron crear algo grande, y consideran que ayudar a la gente a monetizar sus bienes es algo muy grande. "Crearía un mundo en el que la gente no tenga que ser propietaria de todo y solo tendría en casa lo que utiliza a diario.

«Como arrendatario, estrechas la mano del prestamista, le miras a los ojos y te sientes responsable de cuidar su artículo y de devolverlo en buen estado»

Los recursos compartidos reducen el consumo

«Creemos que esto atrae a los millennials que están mucho más concienciados con el medio ambiente que las generaciones anteriores y consideran el consumo excesivo una causa de daño ambiental. Y la gente más joven conocida como la Generación Z estará aún más involucrada – a menudo se sorprenden de que una plataforma online como Fat Llama no haya existido desde hace mucho más tiempo.»

El negocio está expandiéndose en ciudades americanas, tras su lanzamiento en Nueva York en abril de 2018 – confiados en que habían resuelto la cuestión tecnológica en el Reino Unido. EE.UU. está mucho más abierto a las plataformas entre pares, y los listados de artículos para alquilar en la web han aumentado mucho más rápido que en el Reino Unido. La empresa tiene previsto otros lanzamientos en Los Angeles y San Francisco.

Los tres cofundadores aprendieron mucho sobre llevar un negocio online en Y Combinator, un campamento de entrenamiento de nuevas empresas radicado en Silicon Valley, entre cuyos éxitos destacan Dropbox, Airbnb y Reddit. Los emprendedores pasan tres meses intensivos trabajando con algunos de los mejores mentores del mundo para que sus empresas adquieran la mejor forma posible y refinen su discurso a los inversores.

Desde entonces, Fat Llama ha captado 13,2 millones de USD de inversores, entre ellos Y Combinator y Greylock, una empresa de capital riesgo de la costa oeste que respaldó a Airbnb. Otros inversores incluyen Atomico, dirigida por Niklas Zennström, cofundador de Skype, y Blossom Capital, una empresa de capital riesgo londinense.

«Haber captado esta cantidad tras nuestros 13 primeros  meses representa una valoración considerable de la empresa y es una señal de nuestro éxito. Nuestros clientes son en un 50% personas que habrían alquilado un artículo en cualquier caso, y el otro 50% son personas que alquilan artículos que habrían comprado en Amazon, eBay u otros minoristas online.

«Pero, dentro de los 10 próximos años, prevemos que el Internet de las Cosas nos mostrará casi todo lo que poseemos online. Creemos que nos convertiremos en una plataforma que conecta todos estos artículos online, permitiendo que la gente los tome prestados salvo que sus dueños los necesiten. Y, en última instancia, eso reducirá el consumo, para deleite de la Generación Z.»