“En un contexto de tan baja visibilidad, solo podemos atribuir una probabilidad de un 55% a nuestro escenario macro central.”

Tras un año difícil para los mercados en 2018, en el que muy pocas clases de activos registraron rentabilidades positivas, según nuestras previsiones 2019 será un año en que los "tres amigos"—es decir, un oso, un toro y un canguro—marcarán su territorio en los mercados financieros. En otras palabras, esperamos muchos altibajos—pero también pensamos que los inversores lo bastante inteligentes como para aprovechar los picos de volatilidad serán capaces de tomar impulso y avanzar, como hace el canguro.

En la edición especial de Perspectivas de 2019, César Pérez Ruiz, director de inversiones de Pictet Wealth Management (PWM), explica por qué no tiene miedo a la volatilidad. Aunque "podemos estar razonablemente seguros de que 2019 marcará el retorno de un régimen de volatilidad más normal, con picos intermitentes -escribe Pérez Ruiz- no consideramos [que esto sea] necesariamente malo. La volatilidad ofrece oportunidades a los inversores tácticos, lo bastante ágiles y flexibles para adaptarse a unas condiciones que cambian rápidamente, como el canguro.»

En 2019, Pérez Ruiz espera una desaceleración económica mundial, pero no una recesión. La inflación está aumentando y los bancos centrales se están volviendo menos predecibles, mientras que “el riesgo político… continuará influyendo notablemente en los mercados,” añade.   

En este contexto de incertidumbre, Pérez Ruiz aboga por una selección de títulos bottom-up, inclinándose por "empresas con catalizadores de crecimiento estructural y poder de fijación de precios así como un bajo endeudamiento. Y a medida que los tipos suben, preferimos las empresas que aumentan el pago de dividendo a las de mayor rentabilidad por dividendo."

Pérez Ruiz cree que tras un año difícil, “la renta variable emergente podría volver a resultar interesante, particularmente en Asia,” pues se aprecian señales de que “un largo período de rentabilidad inferior a la media está finalizando y las valoraciones empiezan a ser más atractivas en vista del potencial de beneficios.”

Christophe Donay, jefe de estrategia y responsable de asignación de activos y de investigación macroeconómica de PWM, piensa que “las sacudidas que sufrieron los mercados en 2018 podrían ser la expresión de una transición hacia un nuevo régimen económico y de mercado” y que este cambio podría afectar también a las valoraciones de las acciones, que podrían permanecer "por debajo de los niveles elevados alcanzados entre 2016 y principios de 2018.” Al tener lugar este cambio en un contexto de tan baja visibilidad, Donay señala que “solo podemos atribuir una probabilidad de un 55% a nuestro escenario macro central para 2019,” considerablemente menos que en años anteriores.

Según Donay, "teniendo en cuenta todas estas consideraciones, nos hemos vuelto más activos en nuestro enfoque táctico y hemos ido adaptando nuestra asignación estratégica de activos". Centrarse en la calidad será fundamental para la inversión este año, piensa Donay, y "las perspectivas relativamente poco interesantes para las carteras 60/40 (60% renta variable, 40% renta fija) justifican que nos hayamos movido más decididamente para incluir activos privados en nuestra asignación estratégica."

En cuanto al tema de los activos privados, Zsolt Kohalmi, responsable global de activos inmobiliarios de Pictet Alternative Advisors, es optimista sobre las perspectivas que presenta el sector inmobiliario, en particular cuando el inversor directo puede añadir valor a la inversión original. “Las tendencias demográficas están reconfigurando el modo en que usamos los activos inmobiliarios actualmente, dando lugar a nuevas oportunidades en el sector,” según Kohalmi, ofreciendo la posibilidad de rentabilidades a largo plazo ajustadas al riesgo, con escasa correlación con la renta variable.

A pesar de la elevada incertidumbre, Alexandre Tavazzi, estratega global de PWM, piensa que hay motivos para un comedido optimismo. “Los títulos que cotizaban por encima de su media móvil de 200 días al comienzo de 2019 eran mucho menos numerosos que un año antes,” mientras que “los mercados emergentes han ido reduciendo la brecha de rentabilidad con los mercados desarrollados,” señala Tavazzi. Y 2019 podría resultar un año más positivo para las rentabilidades de los mercados emergentes.

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